La oscuridad me envuelve y me abraza... me siento asustado, no se como he llegado aquí, ni se donde estoy. Con las manos toco lo que me rodea... el suelo es de tierra, el habitáculo pequeño... ni siquiera puedo levantarme... ni tumbarme. Me duelen las piernas, la espalda... el cuello. No se cuanto llevo aquí. Poco a poco recuerdo otras ocasiones, la misma sensación. Siempre el mismo lugar, seguido de un breve despertar lleno de desconcierto. Soledad, siempre presente. Silencio... parece que me vayan a estallar los tímpanos. Me siento cansado, no se ya si tengo los ojos cerrados o abiertos, todo está oscuro... me siento cansado, mi mente se nubla...
La oscuridad me envuelve y me abraza... no veo nada, recuerdo un momento de consciencia... no se muy bien cuando. Sigo en el mismo lugar... nada cambia... oscuridad, silencio, humedad, soledad... dolor. Poco a poco algo crece en mi interior... es el miedo. ¿Cuanto mas tendré que permanecer aquí?. Las paredes se hacen mas pequeñas, las golpeo con fuerza, grito... mi garganta se parte en mil pedazos, las lágrimas brotan de mis mejillas. Me falta el aire, el habitáculo se estrecha... intento gritar de nuevo, pero la desesperación me oprime la garganta, Poco a poco pierdo el conocimiento...
La oscuridad... me envuelve... me abraza... el silencio me corroe, pero la inactividad y la soledad me aputan poco a poco el alma... me siento vacío. Nada puede existir en el lugar donde me encuentro. Sin entradas ni salidas... simplemente la nada, siendo yo su centro. La nada me reconoce como un cuerpo extraño, intenta digerirme... transformarme... remodelarme a su imagen y semejanza... vaciarme... De nuevo comienzo a perderme... siento cansancio... pero esta vez es diferente, parece ser la última. No siento ya mi cuerpo, la nada me ha conquistado, me ha desintegrado y ahora viene a cobrarse la última parte de su préstamo... mi alma. De pronto algo lo impide, un leve sonido me golpea de una forma inimaginable. Puede que sea mi imaginación, en un último intento de mantenerme despierto, alejadome de ese destino infinito... pero otro sonido retumba entre las parades de mi consciencia, esta vez con un poco mas de potencia. Al poco vuelve a repetirse, sin aumentar la frecuencia, pero sí su intensidad. La nada retrocede, anulada por la presencia de la realidad. El sonido me rescata del fin, comienzo a despejarme, mis miembros vuelven a estar ahí, obedeciendo cada uno de mis impulsos nerviosos. El sonido parece que esta cerca... y se detiene. Pasa una eternidad, cada latido de mi corazón es como una explosión, lo oigo en mis propios oidos. Una grieta horizontal de luz aparece... ya habia olvidado lo que era la luz... me ciega y quema los ojos, pero es calida y reconfortante. La grieta se tranforma en un rectangulo, y comienza a esbozarse una figura. Parece una sombra, un hombre agachado. Cuando la trampilla termina de abrirse, me siento asustado, en una de las manos del hombre que hay ante mi aprecio el brillo del filo de un cuchillo de carnicero. Retrocedo hasta la pared interior, levanto un brazo para protegerme... estoy aterrorizado. Mis ojos acaban de adaptarse a la luz, y al fin veo el rostro de mi agresor... lo reconozco, es ese inutil miedica que me aprisiona y me libera a su antojo. Todos mi recuerdos afloran, ya se quién soy. Me veo subyugado ante la escoria de la sociedad, un gusano que se retuerce sobre su propio vientre, un ser pusilanime que llora por los rincones y se lamenta de su existencia. Ni siquiera tiene el valor de mirarme a la cara, se acobarda, se avergüenza de mi... y de él. Si no dependieramos el uno del otro hace mucho que me hubiera librado de él. Deja el cuchillo en el suelo... se aparta, me teme... pero me necesita, yo hago el trabajo sucio y luego me mete en ese agujero para que me pudra, esperando no volver a necesitarme nunca mas. Pero nunca resulta así, siempre termina por volver a necesitarme, recojo el cuchillo y me incorporo. Me muestro ante él como la sombra que soy, como la parte mas oscura de su ser... me mira los pies... En estos momentos aceptaría con mucho gusto mi propia muerte a cambio del placer de terminar con su mísera existencia de un solo golpe... pero me contengo. Doy media vuelta y me alejo, poco a poco, tomandome todo el tiempo del mundo; al fin y al cabo, cuando termine, volveré a esa porción de la nada en la que me tiene confinado... disfrutaré del momento, poco a poco... saboreandolo... Y mientras me alejo pienso que, tal vez, algun dia, ponga fin a nuestra mísera existencia.
jueves 10 de julio de 2008
Divagaciones de una tarde de Verano
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1 comentarios:
¿q pasa xavalote? XD
q horror de verano, lo unico bueno que tiene esque hay vacaciones, bueno almenos para algunos XD.
He visto ts coment ;)
No anda no ardas aun XD.
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