Bueno, estoy leyéndome Leviatan, de Thomas Hobbes. Es básicamente un ensayo político y filosófico sobre un estado civil y religioso. Sinceramente, creo que es altamente recomendable, y hoy, en el tren, mientras volvía al pueblo, he leído unos párrafos que me han parecido altamente interesantes. Vale, llamadme pedante (Svaman... esto va por ti, que se que te gusta llamarme pedante). Aquí lo copio:
DE LAS LEYES NATURALES PRIMERA Y SEGUNDA
[...] Y como la condición del hombre, como ya ha quedado expuesto en el capítulo precedente, es una condición de guerra de cada hombre contra cada hombre, en la que cada uno se gobierna según su propia razón y no hay nada de lo que no pueda hacer uso para ayudarse en la preservación de su vida contra sus enemigos, de ello se sigue que, en una condición así, cada hombre tiene derecho a todo, incluso a disponer del cuerpo de su prójimo. Y, por tanto, mientras dure este derecho natural de cada hombre sobre cada hombre, no puede haber seguridad para ninguno, por muy fuerte o sabio que se sea, ni garantía de que pueda vivir el tiempo al que los hombres están ordinariamente destinados por naturaleza. Como consecuencia, es un precepto o regla general de la razón el que cada hombre debe procurar la paz hasta donde tenga esperanza de lograrla; y cuando no puede conseguirla, entonces puede buscar y usar todas las ventajas y ayudas de la guerra. La primera parte de esta regla contiene la primera y fundamental ley natural, que es ésta: buscar la paz y mantenerla. En la segunda frase se resume el derecho natural: defendernos con todos los medios que estén a nuestro alcance.
De esa ley fundamental de la naturaleza que manda a los hombres empeñarse en conseguir la paz, se deriva la segunda ley: que un hombre debe de estar deseoso, cuando los otros lo están también, y a fin de conseguir la paz y la defensa personal hasta donde le parezca necesario, de no hacer uso de su derecho a todo, y de contentarse con tanta libertad en su relación con los otros hombres, como la que él permitiría a los otros en su trato con él. Porque mientras cada hombre se aferre al derecho de hacer todo lo que le plazca, todos los hombres estarán en una situación de guerra. Pero si los demás hombres no renuncian a su derecho, no hay razón para que uno esté obligado a hacerlo, pues ello implicaría el convertirse en una presa para los otros, cosa a la que nadie está obligado. [...]
Para un hombre, no hacer uso de su derecho a algo es privarse de la libertad de impedir que otro se beneficie de lo mismo a lo que él tiene su propio derecho. Porque aquél que renuncia a su derecho no está dando a otro un derecho que antes no poseía, pues no hay nada a lo que todo hombre no tenga derecho por naturaleza; lo único que está haciendo es quitarse a sí mismo de en medio para que el otro disfrute de su propio derecho original, sin que de él provenga ningún impedimento, aunque puede haber impedimentos causados por otros. [...]
Bueno, aquí lo dejo... espero que a alguien le parezca interesante... nos vemos :P
viernes 26 de septiembre de 2008
Teorias Hobbesianas
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3 comentarios:
O sea que los de asuntos internos no sabían nada, ¿no? Yo es que cuando no me entero de algo me lo invento.
Y no es que me guste llamarte pedante, amigo, sólo soy un simple observador de la realidad...
Pedante.
Yo si quieres te llamo pedante, pero me ha parecido interesante... llámame pedante tú a mi ja, ja.
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